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La noticia espabila a todos en el aula: el “profe” no vendrá hoy a la escuela, está enfermo. Por breves segundos los estudiantes se miran incrédulos y la sonrisa pícara sobresale en los rostros, pues son libres y la calle es suya.

Aunque es solo durante 45 minutos y NO deben alejarse demasiado del preuniversitario, eso no será un problema: hay cafeterías por doquier y otros lugares en los que podrían pasar el rato. El ambiente también invita.Sin preámbulos, parten hacia algunos de estos locales, abundantes en la central ciudad de Santa Clara. Ya el cafecito fue ordenado y mientras esperan es común prender un cigarro…no hay tiempo que perder.
Hoy no resulta escandaloso entrar a cualquier bar o cafetería en la urbe santaclareña y ver que los adolescentes se han adueñado de los establecimientos en horarios de clases.Sí, la juventud se impone, pero qué hacen en esos lugares: en la mayoría de los casos de los grupos de amigos brotan uno o varios hilillos de humo; en tanto, en el centro de la mesa, un cenicero repleto constituye evidencia de esta práctica ya habitual.Al interrogar a varios estudiantes en distintos sitios de la localidad se pudo comprobar que la mayoría de estos jóvenes fuman únicamente en estos lugares, pues rechazan la idea de hacerlo en la calle y, sobre todo, en sus casas, donde pueden ser vistos por sus padres.Según parece, el factor económico no constituye un problema, ya que los adolescentes prefieren consumir marcas como Hollywood o H. Upmann, cuyos precios se encuentran muy por encima de sellos como Criollos, por ejemplo.Expertos reconocen que entre los 12 años y los 17 años los adolescentes son susceptibles de imitar ciertos patrones, ya sean provenientes del hogar o no y, en este caso, la escuela y la familia tienen la responsabilidad de conversar sobre estos temas y acercarse aún más a los jóvenes para orientar y educar.Sin embargo, la moda parece que gana terreno y son muchos los que NO se sienten identificados con los turnos de debates y reflexión.
Para ellos fumar es algo normal, que se usa… ¿Será la edad, la influencia de otros \"más viejos\" o el deseo de probar algo diferente?Recientemente, el periódico Juventud Rebelde publicó que uno de cada 10 niños cubanos se lleva un cigarro a la boca en su etapa de Secundaria Básica; en tanto, un 24 por ciento de los mayores de 15 años, fuman.A pesar de los programas educativos que se desarrollan en las escuelas en función de disminuir el hábito de fumar, son muchos los adolescentes que aprovechan cualquier momento para realizar esta práctica.La familia, la escuela y también la sociedad, deben contribuir a que los jóvenes desarrollen una vida sana y libre de adicciones.

Con información de ACN

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