Valoración del Usuario: 5 / 5

estrella activaestrella activaestrella activaestrella activaestrella activa
 

Mucho se ha hablado sobre la relación entre las llamadas ciencias “duras” y el sexo, por lo que no son pocos quienes han demostrado el cumplimiento de diversas leyes de la hidrodinámica, la termodinámica y la física de los cuerpos sumergidos en la actividad sexual.

Es así que los más entendidos, refieren que Aristóteles fue uno de los primeros en detenerse a estudiar los fluidos comprimidos en la erección del pene; mientras artículos más modernos emplean diferentes términos para describir al órgano sexual más consentido, ensalzando cualidades como la longitud, dureza, resistencia, dilatación, consistencia y desafío a la gravedad.
Por ejemplo, la Universidad de Groninga, en Holanda, se tomó en serio el modelaje físico de la penetración vaginal y descubrió que este no penetra en posición recta, sino que se curva y toma una forma similar a la de un bumerán.En tanto, expertos aseguran que la segunda ley de la Termodinámica se aplica a la perfección sobre esta actividad humana, pues durante el coito el cuerpo realiza un trabajo que libera energía y aumenta la entropía del sistema, llamado desorden; de ahí el expresado “calor”, hecho que contribuye a concretar el deseo sexual.
Otras investigaciones aseveran igualmente que en el instante del clímax el cuerpo masculino responde a la tercera ley de Newton, según la cual a una fuerza aplicada le corresponde una reacción similar, pero en dirección contraria, como el culatazo de las armas de fuego, lo que en la Tierra este retroceso es prácticamente imperceptible por la gravedad.Por eso las cópulas para garantizar la reproducción de la especie sólo son posibles en las condiciones físicas del planeta, ya que en gravedad cero el hombre saldría disparado varios metros hacia atrás con la aceleración, y el semen se perdería en el espacio exterior.El disparo eyaculatorio alcanza una velocidad promedio de siete kilómetros por hora, con una longitud máxima de 60 centímetros y una altura de 30 centímetros, obviamente en un lanzamiento dirigido al aire.
De acuerdo con especialistas, esta información es sumamente importante, no sólo para adolescentes, sino también para aquellas parejas que se arriesgan a compartir caricias en la cercanía de otras personas supuestamente ajenas al suceso.A partir de la segunda ley de Newton, el físico británico Len Fisher calculó la potencia de una eyaculación y la situó en un newton, unidad de fuerza que se aplica a un kilogramo de masa para generar una aceleración de un metro por segundo al cuadrado.Si no hay dificultades de salud debe haber entre 200 y 400 millones de espermatozoides, lo que equivale a una cucharadita de té, apenas tres gramos de peso, si se tienen en cuenta los números prácticos que refieren que un “disparo” genera de dos a cinco mililitros de plasma seminal.
Gracias a otros minuciosos experimentos químicos se conoce que ese plasma blanquecino tiene un pH neutro para contrarrestar el ácido natural de la vagina y ayudar a los \"navegantes\" a sobrevivir 48 horas.Su consistencia viscosa dura entre 15 y 20 minutos para evitar el reflujo o escape del producto, si la receptora toma la postura vertical, así que luego de ese tiempo las mujeres no tienen forma de esconder lo que estuvieron haciendo, a menos que utilicen condón para atrapar la evidencia.En fin, que hay más puntos de contacto entre el sexo y las Ciencias “duras” de lo que se suele valorar habitualmente; quizás por eso algunos sonrían al conocer acerca del tema o, simplemente, al leer la palabra entrecomillada.    

Con información de ACN

Share

Escribir un comentario

No se admitirán palabras groseras, discriminación, ni ataques al sitio o a la Revolución cubana.


Código de seguridad
Refescar