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La falta de moneda fraccionaria como excusa para no entregar el cambio completo en varias instalaciones, es uno de los sinsabores de la prestación de servicios en esta ciudad, que provoca malestar en los clientes.

Ocurre en una cafetería, una farmacia o en un mercado, donde con la misma naturalidad que se recoge lo que hay que pagar por el producto, se dice: “No hay menudo”, muchas veces obviando las disculpas por la molestia ocasionada, y exponiendo esa situación como algo normal, sin rápida solución y que debe ser aceptada, refirió Odalis Medina Fonseca.  
Parecerán ínfimos los 20, 50 centavos, el peso y un poco más que cada consumidor deja en un establecimiento, pero ese pago extra, hasta varias veces en una jornada, afecta la economía personal y es incómodo para el usuario que, en ocasiones, siente vergüenza de reclamar lo que es suyo, pues el problema se ha naturalizado, de tan repetido y aceptado, dijo.No sucede sólo en unidades estatales, aunque he visto menos esa situación en sitios que responden a otras formas de gestión, por lo que considero el problema una responsabilidad ante todo de las administraciones y, por supuesto, del vendedor que debe estar al tanto de lo que va recaudando, señaló la joven comunicadora social.

Mientras, Juan Isidro Medina Betancourt, de 63 años, que se dedica al trabajo por cuenta propia, manifestó que, aunque muchos no lo consideren así, al momento de dar el cambio la moneda fraccionaria es tan importante como un billete de alta denominación, ya que independientemente de su valor, pertenece al cliente, el cual es irrespetado cuando no se le devuelve.Hace unos días, en uno de los Mercados Ideales de la ciudad, compré un paquete de galletas cuyo precio es 18 pesos, pero tuve que dar 20 porque la dependiente alegó que no había menudo, y otros que como yo no querían caminar más en la búsqueda de ese producto o discutir los dos pesos, pagaron también 20, comentó.Lo peor ocurrió cuando un señor reclamó a la muchacha que vendía y la joven le dijo con un tono totalmente inapropiado, y con palabras que es mejor no repetir: ¡Yo no tengo la culpa!, añadió Medina Betancourt.


No creo que el problema sea exclusivo de la urbe santiaguera, se ve también en otras provincias cubanas, y tanto directores como administrativos deben preocuparse por garantizar íntegramente el cambio al comprador, alguien debe asumir esa responsabilidad, apuntó.Rodolfo Quiala Blanco, tesorero de la dirección provincial del Banco Popular de Ahorro (BPA) en la provincia de Santiago de Cuba, explicó a la ACN que aunque esa entidad da prioridad a la atención de sus clientes, tanto personas naturales como jurídicas, brinda también el servicio de cambio monetario a algunas instalaciones que lo demanden.El BPA prioriza la disponibilidad de moneda fraccionaria para sus clientes, por ejemplo, para el pago de pensiones y jubilaciones, muchas de las cuales llevan menudo, y cuando le es posible, asiste además a personas jurídicas que necesitan esa prestación, detalló.   

Con informacióm de ACN  

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