Valoración del Usuario: 5 / 5

estrella activaestrella activaestrella activaestrella activaestrella activa
 

Desde joven siempre lo conocí por las imágenes de los libros escolares, las clases de historia, las enseñanzas de mis padres, y las tertulias de amigos conocedores de su vida.

Más allá de representar un ser mortal y un gran pensador, para mí es un camino a seguir por los pueblos de Cuba y Latinoamérica , una estrella que nunca deja de resplandecer, una fuente inagotable de conocimiento.

Dicen que las personas de ese calibre humano nacen cada cien años, pero alguien como él, es muy difícil que vuelva a nacer.

Humildad, afán por el mejoramiento humano, amor incondicional a la Patria, espíritu de sacrificio, entrega total por una causa, pero sobre todo, sobre todas las cosas, su gran humanismo, lo distinguen como paradigma de hombre y de revolucionario intachable.

Ismaelillo, Abdala, La edad de Oro, Versos Sencillos, Amor con amor se paga Nuestra América, entre otras obras cumbres, son la expresión fidedigna de su talento como poeta, periodista  y escritor.               

Precisamente hoy, 28 de enero, cuando se cumplen 164 años del nacimiento de Martí, la historia y el pueblo cubanos lo evocan como un baluarte de la identidad nacional.

Hablo del Martí, hijo digno de Cuba y de América, una huella imborrable en el tiempo, un hacedor de ejemplaridad y fe inamovibles.

Sea este sentir profundo de amor para con tu persona, lo que prime en el palpitar de Cuba, porque para nosotros serás el Apóstol de siempre, el Apóstol para siempre.

Por Jorge Enrique Fuentes Ruiz. Estudiante de Tercer año de Periodismo.

 

 

Share

Escribir un comentario

No se admitirán palabras groseras, discriminación, ni ataques al sitio o a la Revolución cubana.


Código de seguridad
Refescar