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Los llamados a la unidad y las promesas de inclusión del recién electo presidente estadounidense, el republicano Donald Trump, no parecen neutralizar sus mensajes de odio y división, que decenas de miles de manifestantes le recuerdan a nivel nacional.

Apenas unas horas después de conocido el inesperado y contundente triunfo del magnate inmobiliario en las elecciones del martes, gran cantidad de blancos, latinos, negros y de otros sectores de la población salieron a las calles de ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Chicago, Filadelfia, Washington, Oakland, Seattle y Boston en rechazo al multimillonario de 70 años.
Trump aseguró en la madrugada del miércoles, en su breve discurso de victoria sobre la candidata demócrata Hillary Clinton, que gobernaría a partir del 20 de enero para todos los norteamericanos y se ocuparía de "los hombres y las mujeres olvidados en el país".
Sus palabras recordaron las pronunciadas por Franklin Roosevelt en 1932, en medio de la Gran Depresión, y sugirieron para no pocos un intento de hacer cambiar a la mitad de la opinión pública estadounidense que lo rechazó, la imagen de un hombre intolerante, racista y discriminador dejada durante la campaña, calificada de una de las más sucias en la historia de la nación.
"Llegó la hora para nosotros de juntarnos como un solo pueblo. (...) Le aseguro a cada ciudadano de nuestra tierra que seré un presidente para todos los americanos, y esto es muy importante para mí", afirmó.
Sin embargo, miles de personas en las últimas horas enarbolaron la consigna "no eres nuestro presidente", en protestas que dejaron en varias partes arrestos, episodios de violencia, gases lacrimógenos, cierres de calles y hasta hechos de vandalismo.
De acuerdo con medios de prensa y diversas fuentes, los manifestantes expresaron preocupación por los mensajes de odio contra minorías lanzados por Trump, quien relacionó a los mexicanos con criminales, anunció la construcción de un muro entre Estados Unidos y México y amenazó con impedir la entrada de musulmanes al país.
También recordaron sus ataques a las mujeres, con pancartas que lo califican de sexista y discriminador, además de racista.
Sin embargo, no solo el 45 mandatario de la historia norteamericana y su compañero de fórmula, Mike Pence, son blanco de las denuncias durante movilizaciones en grandes ciudades, las cuales continuaron hasta las primeras horas del jueves, aunque con mucho menos fuerza que en la tarde y la noche del miércoles.
No pocos protestantes expusieron su malestar con los demócratas, por su incapacidad de derrotar a Trump.
La figura del progresista Bernie Sanders, superado por Clinton en las primarias del actual partido en el poder, regresó a la palestra, y para algunos era la mejor opción en el objetivo de un sector de la población estadounidense de frenar al magnate.
En Nueva York, los manifestantes marcharon ayer desde Union Square y Columbus Circle, en Manhattan, hasta la residencia del recién electo presidente, el rascacielos Trump Tower, convertida en un búnker por la Policía de la Gran Manzana y el Servicio Secreto.
Cordones policiales, interrupciones del tráfico y unos 15 arrestos fueron ejecutados por las autoridades, en una movilización que advirtió al multimillonario que Nueva York no lo quiere.
Trump consiguió en las urnas una sorpresiva victoria sobre la exsecretaria de Estado, clara favorita en la inmensa mayoría de las encuestas y pronósticos.
El republicano acumula 290 votos electorales, necesitaba 270 para llegar a la Casa Blanca, por 232 Clinton, con la posibilidad de que llegue a 306 si se confirma su triunfo en Michigan.
Respecto al voto popular, la ex primera dama sacó unos 200 mil sufragios de ventaja a Trump, con ambos rondando los 60 millones, una estadística que no define, dado el sistema electoral estadounidense, en el cual el ganador de un Estado obtiene la totalidad de los votos en disputa, salvo en Nebraska y Maine.
Las manifestaciones parecen ser la antesala de la compleja contienda que tiene por delante el magnate neoyorquino, quien recibirá en enero un país dividido y un Partido Republicano también con claras muestras de fractura en lo referente al respaldo a sus posiciones.

Con información de Prensa latina

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